Un mundo sin maltrato animal

Hay preguntas que uno no se hace… hasta que un día ya no puede evitarlas.

 

Durante mucho tiempo acepté, como casi todos, dos ideas sin detenerme demasiado: que los animales formaban parte natural de nuestra alimentación y que eran una herramienta necesaria para el progreso científico. 

No era falta de sensibilidad. Era, simplemente, lo normal. Hasta que dejó de serlo.

 

La primera incomodidad surgió en la facultad. Recuerdo bien la escena. Estudiaba farmacia y como parte de la formación, había prácticas de laboratorio que implicaban el uso de animales. Existía la posibilidad de no hacerlas. Aunque no era lo habitual ni tampoco lo más sencillo, decidí no participar.

Soymas
Soymas

No lo viví como un gesto ético elevado. Ni como una postura ideológica. Fue algo más simple: una incomodidad difícil de explicar, pero imposible de ignorar. Lo que más me impactó no fue un momento concreto. Fue la normalidad, la forma en que todo encajaba dentro de un procedimiento técnico, eficiente, casi aséptico. Como si, al formar parte de un protocolo, dejara de ser necesario preguntarse por ello. No quería ser partícipe de aquello …

Con los años he vuelto muchas veces a esa sensación. Porque hay cosas que, cuando se normalizan, dejan de verse. Con el tiempo también entendí que la experimentación animal ha sido clave en muchos avances médicos. Negarlo no sería honesto.

 

Pero hay una diferencia que conviene no perder de vista: explicar no equivale a justificar. Que algo haya sido necesario no significa que deba seguir siéndolo. La ciencia no solo avanza acumulando conocimiento. También revisando sus propios límites.

Foto de National Library of Medicine via unsplash.com
Foto de National Library of Medicine via unsplash.com

Hoy, la experimentación animal está mucho más regulada que nunca. Existen marcos éticos, controles, el principio de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento). Y, sin embargo, sigue existiendo. La razón es incómoda, pero clara: todavía no podemos sustituirla completamente.

 

Las alternativas avanzan:

  • organoides,
  • modelos “órgano en chip”,
  • simulaciones computacionales,
  • inteligencia artificial.

Pero ninguna reproduce aún toda la complejidad de un organismo vivo. Decir lo contrario sería maravilloso, pero no sería cierto. Con la alimentación ocurre algo parecido. Nunca hemos tenido tantas opciones para no depender de productos animales. Y, sin embargo, el cambio es lento. Porque comer no es solo nutrirse. Es tradición, es cultura, es memoria. Por eso las decisiones aquí no son solo racionales. Y, sin embargo, algo sí ha cambiado. Antes no nos hacíamos estas preguntas. Ahora sí (algunos) y cada vez más.

 

No sabemos todavía hasta dónde llegará este cambio ni a qué ritmo. Pero sí sabemos algo importante: ya no es invisible y es inevitable. En el ámbito sanitario esto se vive de forma especialmente intensa. Porque trabajamos con evidencia, con resultados, con lo que funciona, pero también con preguntas que no son solo técnicas. Y uno entiende que no todo se resuelve en un protocolo, que hay decisiones que empiezan en otro sitio. A veces en una duda, a veces en una incomodidad. A veces en un recuerdo.

 

No sé si veremos un mundo sin experimentación animal. No sé si dejaremos de comer animales. Pero sí sé que algo ya ha ocurrido: hemos empezado a cuestionarlo. Y cuando una sociedad empieza a cuestionar lo que antes daba por hecho, algo profundo se pone en marcha. No es el final. Pero tampoco es el principio. Es ese momento intermedio, incierto, incómodo, en el que las cosas empiezan a cambiar.

Y, a veces, todo empieza ahí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ultimos posts
La liturgia de las cosas
Varios

La liturgia de las cosas

¿Cuántas de nuestras costumbres sobreviven gracias al decorado que las rodea? Los seres humanos tenemos una curiosa habilidad: convertir casi cualquier actividad en una liturgia. Cuando algo nos gusta, cuando forma parte de una tradición o cuando tiene un fuerte componente

Leer más
La vida no se puede monitorizar
Salud

La vida no se puede monitorizar (III)

Durante mucho tiempo creí que, si hacía las cosas bien, la vida permanecería bajo control. Con los años he entendido que esa es una de las mentiras más tranquilizadoras y frágiles que nos contamos. Nos cuidamos, planificamos, anticipamos escenarios. Y todo eso

Leer más
Dust in the WInd
Varios

Dust in the Wind

Hay ideas que nos acompañan desde hace años sin que sepamos muy bien cuándo empezaron a resonar dentro de nosotros. Una de ellas es esa frase que tantas veces hemos escuchado y que el grupo de rock progresivo Kansas convirtió

Leer más
El dia que me quité el reloj inteligente
Salud

El día que me quité el reloj inteligente (II)

A mediados de agosto de 2025 disfrutaba de unos días de descanso en nuestro habitual lugar de veraneo. El paisaje invitaba a la lentitud y las horas transcurrían con esa serenidad que solo aparece cuando no hay nada urgente que

Leer más
Boomers sexys
Política

No vamos a pedir perdón por ser boomers

En los últimos tiempos noto cómo se ha ido extendiendo una sensación extraña, una especie de ruido de fondo que incita a mirar a otros con desconfianza, como si se buscara un chivo expiatorio. Se ha instaurado el relato de que

Leer más

¿Quieres recibir nuestra newsletter?