Sinopsis editorial
Una lluviosa tarde de domingo, poco después de haber enviudado, Laura Palfrey llega al Claremont para iniciar una nueva vida. En el hotel la esperan cuatro huéspedes permanentes, días ordenados en torno a las rutinas de las comidas y los programas de televisión. Solo modifica el tedio la visita esporádica de algunos familiares. Pero nadie va a ver a Laura. Cuando de pronto conoce en la calle a Ludo, un joven a quien desvela el deseo de ser escritor, juntos elaboran un plan para compensar la soledad a la que la tienen sometida.
Elegida por The Guardian como una de las mejores novelas de todos los tiempos, candidata al Booker Prize, Prohibido morir aquí es la obra maestra de Elizabeth Taylor. Su genio reside en la forma tan verosímil con que sabe capturar cada detalle revelador de la vida cotidiana. El encanto poético, la precisión de las observaciones, un milagroso sentido de la ironía y un afinamiento justo de la voz terminan por componer una narración vívida, inolvidable, extraordinariamente conmovedora.
Vaya por delante que si ya estás jubilado, este libro hay que leerlo con precaución. Para muestra, el argumento principal: la señora Palfrey reside en un hotel en decadencia donde se alojan principalmente personas mayores también decadencia, aunque con suficiente dinero para pagarlo, pero donde no les permiten quedarse una vez que su estado de salud se deteriora, y por tanto tienen que buscar otro sitio donde puedan morir.
Avisados estáis.
En el curioso ecosistema social que se desarrolla en el hotel entre los ancianos que lo habitan, el principal activo son las visitas. Ya que a la señora Palfrey no la visitan ninguno de sus familiares, ella se las ingenia para “adoptar” a un joven al que hace pasar por su nieto y con el que entabla una auténtica amistad.
Si consigues superar el principal reto psicológico que el libro te plantea, disfrutarás de un libro muy bien escrito, a veces emocionante, a veces con humor (negro casi siempre).





