Maruja Mallo
Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 – Madrid, 1995) ha sido una de las personalidades más singulares de la España del siglo XX. Se la considera parte de la Generación del 27, y trató con Lorca, Dalí, Buñuel, Miró y Alberti, así como con mucho otros artistas extranjeros como André Breton, Jean Cassou, Louis Aragon, Jean Arp y René Magritte. Su estilo artístico y de forma de vida fueron muy adelantados a su tiempo, formó parte de las Sinsombrero, esas mujeres que literalmente se quitaban el sombrero en la Puerta del Sol para desafiar las convenciones, y encarnó una forma de pintar «en femenino», con una mirada surrealista, social y feminista que iba de las verbenas populares madrileñas a paisajes casi cósmicos. El exilio tras la Guerra Civil la llevó a Argentina, donde su trabajo siguió evolucionando sin perder ni un gramo de intensidad.
Sobre la exposición «Máscara y compás»
La exposición que pudimos disfrutar el pasado invierno en el Reina Sofía, «Maruja Mallo. Máscara y compás», fue directamente la retrospectiva más ambiciosa que se le ha dedicado nunca a la artista: reunió más de 200 piezas entre pinturas, dibujos, bocetos, fotografías y documentos, muchas de ellas inéditas. La muestra se extendía a lo largo de once salas del Edificio Sabatini y proponía un recorrido cronológico que permitía seguir la evolución de Mallo desde sus primeros pasos en Galicia y Asturias hasta su consolidación como figura esencial de la Generación del 27 y su posterior exilio en Argentina. Ha sido una de esas citas que uno agradece no haberse perdido: no solo por la cantidad de obra reunida, sino por hacer justicia, por fin, a una artista que llevaba demasiado tiempo esperando su reconocimiento.





