Sinopsis editorial
Hay un negativo. Existe una zona de sombra, una zona de la que Bill Haydon nunca se ocupó o, mejor, si lo hizo fue para borrar pistas. Y Bill Haydon fue el topo desenmascarado por Smiley, el hombre que desde el mismo centro de poder y decisión del Servicio Secreto británico mantenía constantemente informados a los soviéticos de los movimientos ingleses y norteamericanos. Y la existencia de ese negativo en Extremo Oriente tiene que probar -Smiley se aferra a la idea de que forzosamente tiene que demostrarlo-, que Karla prepara una operación de envergadura en aquella zona.
Tal vez por ahí podría empezarse la reconstrucción del Circus. Pero, para ello, se necesitan agentes libres de toda sospecha, individuos que no hayan sido detectados o conocidos por Haydon. Y Smiley cree haber dado con el hombre preciso: un aristócrata tan digno y frustrado como la propia Gran Bretaña, un honorable colegial cuya dignidad aristocrática estará a punto de dar al traste con una contraoperación que se revela sucia, como todas las operaciones de espionaje, pero en la que reside la gran oportunidad de que el Circus renazca de sus cenizas.
Siendo veinteañero ya me aficioné a la buena literatura de espías, y pronto John LeCarré pasó a ser mi principal referente. LeCarré, cuyo nombre real era David John Moore Cornwell, trabajó para los servicio secretos británicos, MI5 y MI6, durante varios años, y esto ha influido de manera directa en el realismo y el detalle con el que cuenta las historias de sus novelas.
En Zona Boomer ya hemos comentado las magníficas El espía que surgió del frío (1963) y El Topo, (1974), dos fantásticas novelas ambientadas en lo más crudo de la guerra fría entre Occidente y la Unión Soviética. El Topo y El honorable colegial forman parte, junto a La gente de Smiley, (1979) de la Trilogía de Karla, nombre en clave del espía soviético que se convierte en la pesadilla de los servicios secretos británicos.
Uno no puede dejar de admirar, disfrutar y aprender de los libros de LeCarré. El detalle con el que cuenta las operaciones de espionaje solo puede darse con un conocimiento exhaustivo de la operativa de los servicios. La trama, los perfiles sicológicos de los personajes, y las relaciones que establecen entre ellos, estén en el mismo o en diferentes bandos, es fascinante.
La trama discurre en Hong Kong en la época en la que la soberanía de la colonia británica era traspasada a China, año 1997, y LeCarré hace alarde de un conocimiento exhaustivo del entorno sociopolítico y geográfico de la ex-colonia, usando una trama en la cual el MI6 intenta capturar a un agente chino del que creen que quiere desertar de China para la Unión Soviética, y que posee información secreta de gran calidad de ambos países.
El honorable colegial es probablemente el libro más difícil entre los que yo he leído de LeCarré. La trama es tan compleja que a veces resulta difícil de seguir. LeCarré se ha ido a más de 1.000 páginas en esta novela, donde hay multitud de escenas, y en algunas de ellas da la impresión de que el escritor espera que el lector sepa o suponga cosas que al menos yo no llego a captar. Esto no es inconveniente para disfrutar del libro, si bien creo que las anteriores novelas mencionadas (y también las posteriores) de LeCarré eran óptimas en cuanto a tamaño, detalles y complejidad.





