Boomers en Mallorca. (Cómo sobrevivir al Imserso).

¿Nos vamos a ir a un viaje del Imserso? Si, nos vamos a ir.

 

La única experiencia que mi mujer y yo, recientemente jubilados, teníamos con el Imserso es la siguiente. Hace unos 25 años, con nuestros hijos todavía pequeños, coincidimos en un hotel de Matalascañas, fuera de temporada, con una excursión del Imserso. Al entrar en el hotel a primera hora de la noche, el follón era indescriptible: música a todo volumen, un humo denso de cigarros de todo tipo, viejos (en nuestros ojos de entonces) gritando con risa histérica como adolescentes que se hubieran escapado su primera noche, cócteles de colores encima de las mesas… y nuestros hijos con la misma cara de asombro que nosotros. La recepcionista, con cara de lástima, se apiadó de nosotros y nos ofreció una habitación familiar al otro extremo del hotel lejos del barullo, así que arrastramos nuestras maletas y nuestros hijos, que estaban con ganas de engancharse a la juerga, atravesando enormes grupos de mayores que parecían necesitar más ayuda del SAMUR que otro cubata.

 

Así que sí, después de muchas bromas al respecto, cuando vimos el precio que el Imserso nos ofrecía por un vuelo + alojamiento + pensión completa (aunque sabíamos que de la pensión completa solo íbamos a usar el desayuno) nos apuntamos. El día D a la hora H yo estaba puntualmente listo para elegir hotel (previamente había echado un vistazo a los hoteles que iban a salir en la oferta) y conectado a la página del Imserso elegí un hotel con muy buena pinta junto a la playa, cerca de Andratx, para finales de Abril, ya que el precio es más barato que en Mayo.

Dia 1

No, no hay manera de ir junto a tu pareja en los vuelos del Imserso. Los asientos están asignados por anticipado con un algoritmo que prioriza poner a las parejas lo más separadas posible en el avión. Después de sufrir dos cambios de la puerta de embarque sin aviso, embarcamos en un avión que parecía estar lleno de clientes del Imserso.

 

Llegamos al aeropuerto de Mallorca y la organización de Mundicolor nos mete en un autobús que nos lleva al Hotel Alua Grand Camp de Mar. Es un hotel grande, en primera línea de playa, con forma de U y una gran piscina en el centro con muchas hamacas. El hotel ofrece por 50 € una mejora a una habitación con vistas al mar, pero cuando nos llega el turno ya no quedan, así que tenemos que conformarnos con una habitación normal que da a la piscina. Nos ponen unas pulseritas de color naranja. Subimos a la habitación que está bastante bien, tiene una cama de matrimonio grande, un cuarto de baño pequeño y una pequeña terraza con una mesita y dos sillas que da a la piscina. La piscina está llena de tumbonas que miran a la propia piscina o al mar.

Camp de Mar, Mallorca
Camp de Mar, Mallorca

Después de deshacer las maletas, bajamos para dar un garbeo por los alrededores y lo primero que vemos son unas terrazas con bonitas vistas al mar llenas de tumbonas para relajarse. Hay una pequeña playa y alrededor se ven unos pocos chiringuitos con buena pinta para comer o tomarse una copa, y hay también un paseo que permite ir rodeando la playa y acceder a los chiringuitos. En un recodo del paseo hay unos bancos debajo de unos árboles donde nos sentamos a disfrutar de la puesta de sol. Es un sitio realmente muy bonito y tranquilo (al menos en esta temporada, finales de Abril), creo que hemos acertado plenamente.

 

Son las ocho de la tarde, y la alternativa es quedarnos a cenar en uno de estos  chiringuitos o bien volver al hotel y disfrutar del bufet libre que está incluido en el precio del viaje, y como nuestra vida cañón de jubilados en realidad no nos da para tanto, optamos por la opción más barata. El bufet es enorme, desproporcionado. Uno no sabe por dónde empezar. Opto por unos pescados a la plancha que tienen buen aspecto, acompañados de unas patatitas cocidas y una salsa de eneldo. Lo único bueno son las patatas con la salsa de eneldo. El pescado, a pesar de la apariencia, sabe y huele a rancho. Pruebo una ensalada coreana que está buena. El puding de chocolate es realmente una gelatina que no tiene ninguna gracia. El vino blanco es el más barato que te puedes encontrar en cualquier supermercado.

 

Después de cenar, salimos a dar un paseo por los alrededores. Camp de Mar parece ser una sucesión de hoteles y edificios de apartamentos de mediano y gran tamaño unidos por unas pocas calles con tiendas típicamente turísticas.

Camp de Mar, Mallorca
Camp de Mar, Mallorca
Soymas
Soymas

Dia 2

El bufet del desayuno no está nada mal. Tienen panes de todo tipo, bollería, embutidos, quesos, vegetales, y te preparan los huevos al gusto. Hay una amplia terraza a la sombra donde se puede desayunar plácidamente con vistas a la piscina y al mar.

 

Una amable señorita del Imserso nos reúne a todos después del desayuno en el salón de actos y nos da instrucciones. Hace mucho hincapié en los problemas médicos, la atención, el seguro, etc. Al fin y al cabo somos todos boomers y hay que tener cuidadín. La empresa organizadora del viaje, Mundicolor, ofrece varias excursiones a distintos puntos de la isla, pero nosotros optamos a ir por libre. Habíamos reservado previamente un coche con Autos Custodia,  y se han ofrecido a recogerme en el mismo hotel para llevarme a la oficina a hacer los papeles. Excelente servicio, y el coche está estupendo por el precio. Ya somos libres, podemos ir a cualquier lugar de la isla.

Catedral de Palma de Mallorca
Catedral de Palma de Mallorca

La catedral de Palma es una espectacular mole de piedra con los contrafuertes más grandes que he visto nunca. Eso le da un aspecto sólido en un precioso paisaje urbano entre el centro histórico de Palma y el paseo marítimo. Entramos y el retablo de Miquel Barceló nos deja perplejos. Es una gruesa capa de cerámica coloreada superpuesta a las paredes de uno de los ábsides laterales que representa la escena de los panes y los peces. De la cerámica sobresalen en relieve montones de panes, cabezas de peces: meros, congrios, pulpos y hasta un banco de sardinas. Un Cristo de aspecto indefinible, montones de grietas para que se note claramente que es una capa de cerámica superpuesta a las paredes de la catedral, y la parte de arriba doblada sobre sí misma y pintada de azul y blanco recreando de forma magistral las olas del mar. Pocas veces una obra de arte me ha impresionado tanto por su belleza y originalidad. Para más asombro, resulta que la  obra fue promocionada por el propio obispo de Palma. Yo, que soy de Valladolid, pienso: si esto se hace en una catedral de Castilla, linchan al obispo en la plaza pública.

 

Los alrededores de la catedral son de una belleza extraordinaria. La catedral está flanqueada por otros edificios góticos y renacentistas, y entre estos y el mar hay un lago artificial con enormes áreas para pasear, andar en bicicleta y disfrutar de la belleza de los edificios.

 

El centro antiguo de Palma es igualmente hermoso, lleno de callejuelas muy cuidadas, muchas de ellas peatonales, con la mayor densidad de galerías de arte que he visto nunca, y algunas ramblas y bulevares con enormes árboles. Es una gozada pasarte el día paseando por allí y sentarte en alguna terraza. Nosotros terminamos el día cenando en la Cantina Panzà unos magníficos platos de comida tradicional modernizada.

Llotja, Palma de Mallorca
Llotja, Palma de Mallorca

Dia 3

Cogemos el Citroen C3 que he alquilado para ir a las Cuevas del Drach. El cuadro de instrumentos no deja de pitar por cosas que no se saben. Creo que es una enfermedad del diseño de todos los coches modernos, debería de estar prohibido por ley porque son un riesgo: distraen al conductor de lo único importante, que es mirar a la carretera.

 

Las Cuevas del Drach son unas espectaculares y enormes cuevas junto a la localidad de Porto Cristo, repletas de estalactitas y con un bonito lago subterráneo. Las visitas son en grupos, e incluyen al final un espectáculo de unas barcas surcando el lago con músicos que interpretan algunas piezas de cuerda de música clásica, y un corto paseo en barca de unos 5 minutos. La visita en total dura algo menos de una hora y merece la pena. A mi me recordaron a las cuevas de Nerja.

 

Después de las cuevas nos fuimos hacia el norte a ver el Castel de Capdepera, un bonito castillo con vistas a Menorca y a los alrededores, construido por Jaume II en el siglo XIV para proteger la zona de los ataques piratas. El pueblo es muy bonito y está muy cuidado, como todos los de las islas, y tiene una animada plaza donde apetece pararse a tomar algo.

Cuevas del Drach, Mallorca
Cuevas del Drach, Mallorca

Cala Millor es una playa urbana, entre Capdepera y Porto Cristo donde también merece la pena parar y darse un paseo (y un baño si hace buen tiempo). Luego nos fuimos siguiendo la costa hacia el sur hasta Cala Llombards. Esta es una preciosa cala a la que se puede llegar en coche sin problema y que incluso tiene una zona de aparcamiento. Seguro que en temporada alta esto será una pesadilla, pero en estas fechas estaba estupenda, con grupos de jóvenes tirándose al agua desde las rocas que la rodean, y con una pequeña playa donde tirar la toalla. Hay un corto paseo que puedes hacer en ambos lados de la cala, y si tienes ganas, tirarte al agua desde los miradores y volver nadando a la playa.

 

Terminamos el recorrido de las calas de la costa este de Mallorca en Cala Pi, que es una estrecha entrada de agua de mar donde se pueden ver varios veleros anclados (nuestros amigos navegantes nos dicen que en verano está completamente atascado) y que termina en una pequeña playa hasta donde se puede bajar desde el pueblo siguiendo unas empinadas escaleras.

 

De vuelta al hotel cenamos en Cas Busso, cerca de Llucmajor, un estupendo restaurante de carretera donde comimos unas manitas de cerdo guisadas y un chuletón que estaban fantásticos, y a un precio estupendo. No os perdáis las ensaimadas que tienen de postre 😉

Castell de Capdepera, Mallorca
Castell de Capdepera, Mallorca

Dia 4

Tomamos la carretera Ma-10 que en dirección a Banyalbufar. Es una carretera preciosa, que discurre entre el mar y la sierra de la Tramuntana. Hay cientos de ciclistas subiendo y bajando las cuestas, como si hubiera una convención internacional, pero nos dicen que esto es habitual, parece que vienen ciclistas de todo el mundo. Hay varios miradores espectaculares a lo largo de la carretera desde donde puedes ver cómo las montañas se zambullen en el agua. Después de algunos kilómetros sale la carretera Ma-1131 hacia el Port de Valldemossa, que baja una enorme pendiente haciendo múltiples Z con giros de 180º hasta el puerto. No es el tipo de carretera donde te gusta cruzarte con un autobús. Afortunadamente no es el caso, y llegamos a un auténtico remanso de paz compuesto básicamente de unos pocos chalets, un restaurante con terraza y una bonita playa de guijarros con agua muy transparente. Completa el cuadro una pista de tenis abandonada (!).

 

Valldemossa es un pueblo supercuki, con un centro muy paseable lleno de terrazas y casas de piedra muy cuidadas y llenas de plantas. Merece la pena visitar la Cartuja y el Palacio del Rey Sancho, que están juntas. En el mismo complejo hay un museo municipal con una bonita colección de carteles de Joan Miró.

 

Siguiendo por la Ma-10 poco antes de llegar a Deià a la izquierda, se encuentra Sa Foradada, una península en cuyo extremo hay una curiosa roca con un agujero (La Horadada). Entre la carretera y Sa Foradada nos encontramos una bonita y tranquila terraza con vistas al mar donde nos paramos a tomar algo. Según va cayendo la tarde la terraza y los alrededores se llenan de gente que vienen a ver la puesta de sol.

Volviendo al hotel, junto a la misma carretera, terminamos el día cenando en el restaurante Can Costa, unas estupendas gambas, bacalao y otras cosillas de la zona.

Valldemossa, Mallorca
Valldemossa, Mallorca

Dia 5

En el hotel nos recomendaron que fuéramos a ver la fábrica de cristal de Lafiore, en S’Esgleieta, y la verdad es que mereció la pena. Puedes ver a los artesanos trabajando todo el proceso del vidrio, desde el fundido y el soplado hasta la forma. Hay también una tienda muy maja donde puedes comprar cosillas.

 

Siguiendo por la costa hacia el nordeste se encuentran Sóller y Port de Sóller. Port de Sóller está en una bonita bahía con playa urbana y muchas terrazas muy agradables para descansar y observar la fauna humana. Del puerto sale un barco que en unos 30 minutos te lleva hasta Sa Calobra, una bonita cala con un pequeño puerto donde para el barco. Tomamos un paseo que rodea la cala y que llega hasta una bonita playa encajonada entre rocas donde te puedes bañar un rato si te has acordado de llevar el bañador.

 

De vuelta en Port de Sóller tomamos un tranvía turístico que nos llevó hasta Sóller atravesando zonas urbanas con bonitas casas y pequeñas fincas con naranjos y otros árboles frutales que puedes tocar con la mano si alargas el brazo. El recorrido es corto pero muy bonito, no te lo pierdas. El tranvía te deja en la Plaça de la Constitució, donde puedes ver la curiosa fachada de la iglesia de Sant Bertomeu, una mezcla de estilos muy llamativa, cuyo origen es anterior a Jaume I (siglo XIV) pero que tiene añadidos posteriores hasta los modernistas del siglo XX. Junto a la iglesia se encuentra el edificio del Banco de Santander, también en un estilo modernista muy llamativo. Se nota que por aquí había dinero en esa época.

 

La Plaça de la Constitució es una bonita y animadísima zona por donde pasa el tranvía, llena de niños jugando y por supuesto de terrazas, en una de las cuales nos quedamos a cenar. La comida no era nada especial, pero la vida y la animación alrededor merecía la pena. ¿Nos estamos haciendo mayores?

Sóller, Mallorca
Sóller, Mallorca

Dia 6

Unos apasionados del tenis como nosotros no podíamos pasar una semana en Mallorca sin visitar la Academia de Rafa Nadal, así que el penúltimo día de nuestra estancia tomamos el coche y nos fuimos a las afueras de Manacor a ver qué se guisaba por allí. Nada más llegar vimos a Alexandra Eala entrenando a tope con el equipo de la academia en una de las pistas de tierra, pensando seguramente en Roland Garros. Nos hicimos un tranquilo recorrido por todas las pistas y las instalaciones, donde vimos entrenamientos de todos los niveles, incluso a chavalines del colegio que han integrado en la academia. Nos compramos alguna chorradilla en la tienda, pero nos fuimos un poco chasqueados porque el museo, que probablemente es lo más interesante, estaba cerrado por reformas 🙁

 

Alcúdia tiene unas bonitas murallas y un bonito centro histórico. Merece la pena pasearlo y subir a la muralla, que tiene un buen trozo transitable. Hay varias heladerías con muy buena pinta. Pollença también se merece una parada. Nosotros estuvimos paseando por el centro y por los Jardins del Convent.

 

De Pollença nos fuimos el cabo de Formentor. La carretera y las vistas son espectaculares, nosotros pillamos un día con sol y nubes bajas que se movían por entre los acantilados generando unos paisajes magníficos. No dejes de parar en el mirador de Es Colomer,  y luego sigue hasta el faro para disfrutar de todo el recorrido.

Para terminar tan ajetreado día cenamos en el restaurante Figueret de Playa de Muro, que tiene un fantástico bacalao con sobrasada gra

Alcúdia, Mallorca
Alcúdia, Mallorca

Dia 7

El último día de nuestra estancia lo dedicamos a ver el cercano pueblecito costero de Sant Elm y a vaguear en el hotel. Sant Elm tiene un bonito paseo entre casas bajas desde donde se puede ver el mar con la isla Dragonera enfrente (llamada así porque está llena de una especie de lagartija local), y en algunas zonas hay tranquilas terrazas con buenas vistas y sombrillas sonde uno puede sentarse a dejar pasar el tiempo.

 

Camp de Mar, la localidad donde se encuentra nuestro hotel, es una pequeña bahía con playa rodeada de unos pocos hoteles y algunas viviendas. En el centro de la bahía hay un llamativo restaurante llamado Illeta al que solo se puede acceder por un puente de madera desde la arena de la playa. Habíamos reservado para cenar aquí hoy con unos amigos, así que disfrutamos mucho de la comida, el paisaje y la puesta de sol, cosas que parece que también te cobran, porque barato barato no era.

Sant Elm, Mallorca
Sant Elm, Mallorca

Conclusión

¿Vamos a volver a viajar con el Imserso? Si. La oferta de avión + alojamiento + comida es imbatible. Por ejemplo, para la temporada 2026/27, el avión más hotel para 8 días/7 noches es de 270,53€ por persona en el mes de Abril, como puedes ver en la web del Imserso. No hay nada mejor en el mercado turístico. Alternativamente al programa de turismo, hay otro de termalismo que todavía no hemos explorado, pero que haremos pronto.

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