Sinopsis editorial
En el libro de Louis-Ferdinand Céline aprendemos que el paraíso no es como lo habían pintado.. Y también que, hace más de un siglo, las clases bajas de la sociedad vivían de una manera que tal vez no habíamos imaginado. El protagonista de su novela se mueve en ambientes truculentos, donde cada ser humano lucha con uñas y dientes por lo que desea o necesita sin disimular lo más mínimo. El escritor es inmisericorde con todo personaje que aparece en su libro, y la gente tiene más de lo que avergonzarse que de lo que enorgullecerse. En su día, Viaje el fin de la noche impactó vivamente en la sociedad francesa por la crueldad de su lenguaje. Está redactado de manera muy original, traspasando al papel la manera en la que hablan la gente de extracto social humilde, con un lenguaje sin tapujos y relaciones directas. Con un erotismo presente en todo momento que a unos les parecerá desinhibido y a otros, directamente brutal.
Comentario
Además de mi recelo por las novelas tótem de la historia de la literatura, en el caso de Louis-Ferdinand Céline se sumaba el recelo por su acreditada reputación como antisemita y filonazi. A esto también se suma, lo reconozco, el pequeño detalle de que esta novela ocupa más de 900 páginas. Mucha tela para un amante de la frugalidad literaria. Sin embargo no dejaba de oir elogios acerca de esta novela, así que aprovechando el tiempo libre que mi reciente jubilación me brinda, me decidí a hacerme con ella. Para que luego digan que los jubilados estorbamos.
Esta novela río muestra el recorrido del estudiante Ferdinand Bardamu por la Primera Guerra Mundial, por África, por varias ciudades de América y Francia, y finalmente por París. Lejos de usar un lenguaje pulcro y académico como el que se usaba en la época, la novela está escrita en lenguaje de la calle: frases entrecortadas, jerga, exclamaciones y puntos suspensivos que dan al texto un ritmo casi hablado.
El tono es desmitificador de todas las grandes mentiras de su tiempo. La guerra aparece despojada de toda épica. La colonización, como un negocio sucio. El progreso, representado por la fábrica americana, como una máquina que devora personas. Y el amor, casi siempre, como un malentendido hermoso y fugaz. Bardamu no cree en nada, y el libro tampoco nos pide que creamos.
Pero sería injusto leerlo solo como un catálogo de desengaños. Bajo el cinismo late una compasión incómoda, sobre todo hacia los pobres, los enfermos y los que nunca cuentan. El protagonista, desengañado de las mentiras de su tiempo, termina como médico de suburbio atendiendo a los más desfavorecidos, en una especie de adelanto de lo que sería también la última etapa de la vida de Céline.
Viaje al final de la noche me ha recordado a Crimen y castigo. Una historia de supervivientes, tabernas, suburbios extremadamente pobres con delincuentes a la fuerza que buscan una redención. También como Crimen y castigo, no es una novela fácil de leer, pero que te da para pensar y conocer mejor una época de nuestra historia que no debemos olvidar.





