La solicitante

Sinopsis editorial

 

La vida de Leyla –estudiante turca en Berlín cuyo visado está a punto de vencer– se tambalea entre aspiraciones artísticas, noches de tecno y un trabajo precario en un albergue con temática de Alicia en el País de las Maravillas. La solicitante es un diario personal, político y radical, una obra de autoficción con la que la escritora Nazli Koca disecciona de manera mordaz las dinámicas del privilegio y el poder, la búsqueda de la propia identidad y el sentido de ser una joven escritora en la turbina capitalista.

 

«Irónico y reflexivo… en la tradición de escritoras como Ferrante».—The New York Times (EE.UU.) «Excelente. . . [La solicitante] tiene una conciencia política brillante y desafiante».—The Telegraph (Reino Unido). «La solicitante es un debut asombroso, que marca la llegada de una nueva voz literaria importante y radical. La narradora de Nazli Koca, Leyla, una exestudiante turca desesperada por prolongar su estancia en Berlín, se cuestiona sobre los compromisos tácitos, las hipocresías, los dobles raseros y las jerarquías que rigen la vida en lo que, a grandes rasgos, puede llamarse el mundo occidental. Un recorrido estimulante, y a veces alarmante, por un universo de inmigrantes, trabajadores y antiguos estudiantes raramente descrito. Eléctrico, ingenioso, de lectura compulsiva, humano y mordaz. Un libro que no olvidaré». —Elif Batuman, autora de «La idiota» y «O lo uno o lo otro» «La mayor fuerza de Koca: su capacidad para encontrar la tragedia, la ironía y el humor en la experiencia del inmigrante, mostrándonos cómo el poder global ha deformado nuestra capacidad para encontrar la felicidad e incluso para saber qué es la felicidad. Es un libro poderoso que señala exactamente dónde residen nuestras contradicciones. Es tan poderoso, de hecho, que puede hacer todo esto sin dejar de hacerte reír».— Eric A. Ponce, BookPage

 

Comentario

 

La solicitante es un brutal relato de la realidad de los inmigrantes (turca en el caso de la protagonista) que intentan integrarse en Alemania. Es un libro apasionante que me recuerda mucho a La amiga estupenda de Elena Ferrante por el relato en forma de autobiografía, por la profundidad de las reflexiones, de los sentimientos que confiesa la protagonista y el realismo de la historia.

 

Leyla, la protagonista, es una estudiante turca sin recursos que vive en Berlín y se ve obligada a limpiar un hostal para sobrevivir. Mientras, su tesis ha sido rechazada por la universidad en donde estudia y choca con un muro para poder seguir viviendo en la ciudad donde, a pesar de todo, desea quedarse. Las aventuras de Leyla para sobrevivir y para socializar, la relación a distancia con su madre, las memorias de su infancia… están descritas con una frescura y una intensidad que hace que el libro te enganche desde el primer momento. La fauna de inmigrantes con la que convive: polacos, italianos, árabes, cubanos… es sencillamente fantástica, y nos obliga a solidarizarnos y a simpatizar con ellos en todo momento:

 

He fregado y pasado la bayeta, he aspirado y limpiado el polvo. He contado las monedas de cobre que he encontrado debajo de las camas y me las he puesto en el bolsillo —lo mismo que miles de personas como yo han hecho durante décadas—. Durante décadas hemos frotado sus retretes, trabajado en sus fábricas, construido sus aulas para que sus niños puedan estar separados de los nuestros. Durante todo este tiempo, quienes son y se parecen a ellos han estado yendo a la escuela, han podido perseverar, han viajado a países exóticos, han regresado, se han autoproclamado progresistas, de mentalidad abierta. Tienen sus másteres y sus doctorados. Han participado en el mundo académico exactamente como se les enseñó a hacer, con la tranquilidad de quien sabe que el sistema fue creado para servirles. Han mantenido sus ideas estériles dentro de los límites de la ideología establecida en su país. Mientras nosotros limpiamos, cocinamos, servimos; ellos piensan, escriben, enmarcan. Su gobierno les paga estipendios desde que nacen hasta la universidad. Presumen de su televisión independiente, su democracia acogedora, su eficiencia energética, mientras nosotros agachamos la cabeza al mencionar nuestros medios corruptos, nuestra historia autocrática, nuestra educación conservadora. Escriben y revisan trabajos, tesis y disertaciones con la confianza de los intelectuales occidentales de los países donde la intelectualidad se premia y no se castiga. Se llaman a sí mismos con orgullo perfeccionistas, sin ver nunca el problema de esperar que todo el mundo esté «perfectamente» alineado con sus expectativas de lo correcto y lo incorrecto.

 

La solicitante es un libro magnífico que recomiendo especialmente a todos los que quieran conocer la realidad de la trastienda de Europa y a los que quieran viajar a Berlín.

 

La solicitante

 

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