El gran avance y diferencia que nos trae la era digital en las cámaras con respecto a los soportes químicos de antaño, es la sensibilidad de los dispositivos a la hora de captar la luz. La elección de la sensibilidad del carrete era invariable una vez cargada nuestra cámara analógica. El término 100 ASA os sonará como un recuerdo borroso en las carátulas de los rollos. Los más vetustos aficionados también recordarán 21 DIN. Los dos sistemas de graduación fotosensible, uno americano y otro alemán, se unificaron con la denominación ISO, que es la que hoy tenemos.
Pues el gran avance al que me refiero es que ahora podemos elegir el ISO en cada una de las fotos, no en la tienda comprando el carrete. Esto que ahora es una obviedad, era un auténtico reto si tenías que hacer fotos por la mañana en la playa y por la noche en un cumpleaños a la luz de las velas. ¿Y lo sencillo que es ahora hacer una foto a pulso con muy poca luz sin usar flash? Olvidaos de 100 ISO. La cámara de tu móvil está dispuesta a subir a 3200 ISO (5 veces más sensible) sin pestañear. Los sensores de las cámaras digitales actuales (CMOS) son capaces de captar más luz que la que vemos con nuestros propios ojos y con muy poco ruido(*). Algo impensable hace no tanto. Gracias al uso de estos sensores tenemos la ventaja de captar la luz original que de otra forma arruinaríamos utilizando una fuente artificial, perdiendo la atmósfera de ese instante.
(*) Ruido digital. De ello hablaremos en otro capítulo.





