La vida no se puede monitorizar (III)

Durante mucho tiempo creí que, si hacía las cosas bien, la vida permanecería bajo control. Con los años he entendido que esa es una de las mentiras más tranquilizadoras y frágiles que nos contamos. Nos cuidamos, planificamos, anticipamos escenarios. Y todo eso es sensato. La responsabilidad siempre es preferible a la negligencia. El problema aparece cuando la prudencia se transforma en necesidad de control. Pensaba que disponer de más información me haría vivir más tranquilo. No era una idea extravagante, es el mensaje dominante de nuestra época. Saber más, medir más, registrar más.

 

Pero hay una pregunta incómoda que rara vez nos hacemos: ¿cuánta información necesita realmente una vida para ser vivida con serenidad La tecnología ha traído avances extraordinarios. Sería absurdo negarlo. Hoy podemos detectar problemas antes de que den la cara y tomar decisiones mejor fundamentadas que en ningún otro momento de la historia. Sin embargo, cada herramienta poderosa encierra una paradoja: también puede ampliar el territorio de la preocupación. Porque medir no elimina la incertidumbre. A veces solo la ilumina. Y cuando la incertidumbre queda iluminada de forma permanente, corremos el riesgo de convertirnos en gestores de cada mínima variación.

 

Pero vivir no es gestionar variables. Vivir es tolerar un cierto grado de incertidumbre. No fue una gran revelación lo que me llevó a entenderlo, sino una suma de pequeñas evidencias. Descubrí que el deseo de control promete seguridad, pero rara vez concede tranquilidad. Al contrario, mantiene la mente en una vigilancia discreta que termina filtrándose en la manera de estar en el mundo. Comprendí entonces algo que hoy me parece casi obvio, la seguridad total no es un lugar real, es una idea.

Soymas
Soymas

El cuerpo es vulnerable. La vida es vulnerable. Siempre lo han sido. Y, sin embargo, la humanidad no ha vivido paralizada por ese hecho. Hemos amado, construido, viajado, llevado a cabo proyectos… no porque todo estuviera garantizado, sino precisamente porque no lo estaba. Aceptar la incertidumbre no es rendirse, es madurar. Significa dejar de negociar con la realidad para empezar a habitarla.

 

Durante años asocié el cuidado con la anticipación constante. Hoy lo entiendo de otro modo: cuidarse también es saber retirar la atención cuando ya no es necesaria, permitir que la vida vuelva a ocupar el primer plano. Porque hay algo que rara vez se dice: el exceso de control estrecha la experiencia. Cuando todo debe ser verificado, medido o confirmado, el mundo se vuelve más pequeño. Con el tiempo he empezado a sospechar que la verdadera serenidad no nace de tener todas las respuestas, sino de hacerse amigo de algunas preguntas. No se trata de vivir con despreocupación, eso sería otra forma de inconsciencia, sino de cultivar una confianza razonable en la propia capacidad para afrontar lo que llegue. Tal vez la madurez consista, en parte, en este desplazamiento interior, pasar del control a la confianza.

 

Hoy sigo valorando la información, la medicina, la prevención. Pero ya no aspiro a ese imposible que es tener la vida bajo supervisión permanente. He descubierto algo más humilde y, paradójicamente, más tranquilizador: la existencia no se puede monitorizar. Solo se puede vivir. Y quizá la libertad empiece exactamente ahí, en el momento en que dejamos de exigir garantías para permitirnos simplemente estar.

 

Fin de la trilogía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ultimos posts
Calle Real, SIgüenza
Viajes

Sigüenza, historia y piedras

Sigüenza es un municipio de la provincia de Guadalajara que está a poco más de hora y media en coche desde Madrid, y es una de las clásicas excursiones de un día para los madrileños. Está muy bien cuidada y

Leer más
¿Por qué hacemos fotos?
Fotografía

¿Por qué hacemos fotos?

Inaugurar una sección de fotografía con esta pregunta peliaguda, puede parecer  cuando menos algo pretencioso, y por qué no, filosófico. Debo confesar que frecuentemente “me la hago”. Ojo! No me refiero a fotos útiles. Me refiero a las que no

Leer más
Golpe de gracia
Cultura

Golpe de gracia

Sinopsis editorial   Boston, verano de 1974 . Una noche, Jules, la hija adolescente de Mary Pat, se queda fuera hasta tarde y no vuelve a casa. Esa misma noche, un joven negro aparece muerto, arrollado por un tren en

Leer más
Kansas: Point of Know Return
Varios

¿Por qué no se cae el agua de los océanos?

Los marineros de la Antigüedad sabían que la Tierra no era plana. Veían desaparecer los barcos por el horizonte, observaban cómo cambiaban las estrellas al viajar … por todo ello intuían que la superficie del mundo tenía una curvatura. Pero

Leer más
Castel Nuovo, Nápoles
Viajes

Nápoles: arte, volcanes y motos

En serio, no hay nada como llegar un día de noche al apartamento que has alquilado en centro de Nápoles para pasar unos días, y que a los 10 minutos te llamen a la puerta para pedirte que les dejes

Leer más

¿Quieres recibir nuestra newsletter?