Sinopsis
La novela comienza en el verano de 1865 en San Petersburgo. Rodión Raskólnikov, un joven estudiante de derecho, vive en una buhardilla miserable, endeudado y abandonado por sus estudios. Su madre y su hermana Dunia, que viven en provincias, hacen enormes sacrificios para ayudarlo.
Obsesionado con una teoría según la cual existen hombres “extraordinarios” con derecho a saltarse la moral común, Raskólnikov decide matar a Aliona Ivánovna, una vieja usurera despreciada por todos. Cree que con su dinero podrá salvar su futuro y hacer mucho bien. Cumple el plan con un hacha, pero la llegada inesperada de Lizaveta, hermana de la usurera, lo obliga a matarla también. Esa muerte, que no estaba prevista, lo trastorna.
Huye casi sin llevarse nada y cae en una fiebre de culpa y paranoia. Se aísla de su familia y de su amigo Razumijin, y sufre delirios y ataques de ansiedad. En una taberna conoce al borracho Marmeládov, cuya hija Sonia se ha prostituido para mantener a su familia. Tras la muerte de Marmeládov, Raskólnikov ayuda a la viuda y empieza a acercarse a Sonia.
Mientras tanto, el juez Porfirio Petróvich sospecha de él y lo somete a un hostigamiento psicológico constante, sin pruebas directas. Aparece también Svidrigáilov, un hombre libertino y siniestro que persigue a Dunia y que intuye el secreto de Raskólnikov.
Finalmente, Raskólnikov confiesa su crimen a Sonia, quien lo anima a entregarse. Así lo hace y es condenado a ocho años de trabajos forzados en Siberia. Sonia lo sigue y lo acompaña en el destierro. En el epílogo, poco a poco, el amor y la fe de ella lo conducen hacia el arrepentimiento y una posible resurrección moral.
Comentario
Crimen y Castigo es una de esas novelas tótem que por algún motivo, -unas veces porque no me apetecía meterme en un novelón tan largo, otras porque no termino de disfrutar de los grandes clásicos de la literatura- las he ido dejando dejando, hasta que ahora que tengo más tiempo libre poco a poco me voy metiendo con ellas.
El crimen y las andanzas de Raskólnikov, un estudiante que decide matar a una usurera creyendo que su crimen está justificado porque él va a poder hacer mejor uso del dinero que le roba, es un relato denso, en un ambiente tan exótico para nosotros que cuesta meterse dentro de él y seguir el argumento. Sin embargo no puedes dejar de admirar la destreza de Dostoievski, cómo perfila los asombrosos personajes (para una mirada actual) y cómo describe el terrible escenario de la vida urbana durante el zarismo ruso de finales del siglo XIX.
La novela es en cierta manera una fábula que niega que un buen fin justifique los medios ni el daño a otras personas. Y también te propone que el arrepentimiento y el amor te facilitan la redención y la rehabilitación.
Lo más interesante de la novela son las descripciones que Dostoievski hace de la vida en los barrios pobres de San Petersburgo: la descripciones de las viviendas, de las tabernas, de las calles, de las costumbres… y por supuesto de los personajes, la moral de la época y las relaciones entre las personas. Es una novela apabullante que te ayuda a entender la época y el lugar, y sobretodo porqué llegó la Revolución Rusa unos años después con la intención de acabar con todo esto.





