Bammbao

Usera está de moda. Y como hace un montón de años que no pasábamos por allí, y después de ver este interesante artículo de El País, pues nos hemos decidido a ir a comer un viernes al mediodía al restaurante Bammbao, que es uno de los que se mencionan en el artículo. De entrada, para reservar mesa, casi todas las horas estaban ya reservadas, lo que me pareció una buena señal, así que tuve que reservar a las 13:45.

 

Usera se ha convertido en el Chinatown de Madrid. Nos quedamos impresionados de cómo la mayoría de los comercios están señalizados en chino y regentados por orientales. Encontré una plaza de aparcamiento milagrosamente, porque no hay parkings a la vista, y a las 13:45 estábamos allí como clavos.

 

Es un local pequeño y básico, con música agradable que no molesta y permite charlar tranquilamente. Nos atendieron chavales muy jóvenes y muy atentos.

 

La carta era corta, lo que no nos importó porque comemos de todo. Pedimos 3 entrantes y tres principales, todos los platos estaban muy buenos, bien preparados y presentados. Lo que más nos gustó fue:

 

  • La serpiente púrpura. Se trata de la berenjena china, (que es un poco más delgada y alargada que la que solemos comer aquí y de un color púrpura más claro en vez del morado oscuro), asada, abierta y aliñada por encima con diversos ingredientes.
  • Alitas de dragón. Son alitas de pollo asadas y aliñadas con una salsa de color fucsia hecha con un fruto chino. Muy buenas y con un sabor original.
  • Pato Xu-Lo. Es un pato asado muy bien hecho, estaba crujiente y con muy buen sabor. Parecido al pato pekinés pero sin la liturgia del pato pekinés (los acompañamientos, los crepes, etc…). En este caso el acompañamiento era un poco de cebolleta verde y otra verdura que no recuerdo.
  • Lingote de oro. Este es el plato estrella del restaurante. Es un trozo de panceta asada a baja temperatura con comino y otras especies. Está buenísima.

 

Comimos también unos raviolis chinos rellenos llamados wontonazos y unos langostinos guisados. Todo estaba excelente y nos cobraron 84€ incluyendo bebidas y arroz.

 

Al salir ya supermotivados con los sabores orientales entramos en un supermercado chino y nos aprovisionamos de salsa sriracha, naranjas chinas y otras especialidades.

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