Bonito verbo. Desde los inicios de la popularización de las cámaras fotográficas los fabricantes se han preocupado siempre de que lo único que debemos hacer los usuarios es encuadrar y clic.
Este planteamiento que nos puede parecer moderno, es de 1888, cuando un tal George Eastman inventó el rollo de papel fotográfico. «Usted apriete el botón, nosotros hacemos el resto». Claro que si ya entonces las limitaciones por la poca sensibilidad a la luz eran enormes, y el cajón de madera pesado poco ergonómico, consiguió dar en el clavo. Tanto es así que ciento cuarenta años después este eslogan sigue vigente. No queremos complicaciones técnicas, queremos mirar y zas.
El encuadre tiene unas cuantas normas matemáticas, que ya usaban los pintores hace siglos y que de utilizarlas, el resultado ayuda a mejorar el contenido. Son normas que también se pueden incumplir a propósito, pero siempre conociéndolas. Hoy vamos a empezar por la regla de los tercios, que muchos dispositivos lo marcan en la pantalla para guiarnos.
La regla de tercios consiste en dividir la imagen en nueve secciones iguales con dos líneas verticales y dos horizontales . Colocamos a continuación los elementos de interés en estas líneas imaginarias o en los puntos que se cruzan. Así de corrido y literalmente puede parecer complicado, pero con una imagen me explicaré mejor.






